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LA
PINTURA DE AMPARO CRUZ HERRERA Cuando amparo Cruz Herrera se estableció definitivamente en la empinada de San Roque, ya traía en sus forjas, desde Madrid, una larga experiencia pictórica al haber tomado parte en las Exposiciones de Pintores de Africa y en los Salones de Otoño, donde obtuvo premios importantes. Por otra parte, también había colgado sus cuadros, junto a los de su padre, en el Salón Dardo, sometiéndose al veredicto de la crítica especializada. <<Esta pintora -decía Antonio Cobos en <<Dígame>>- presenta facetas insospechadas que redondean una personalidad vigente y europeizada...>> en cambio, el malagueño José Pardos López afirmaba: <<Ante estos cuadros, remanso de ternura, de buen oficio y de exquisitez inaudible, sentimos la sensación de algo inédito y superior en la pintura española>>. Amparo Cruz-Herrera, pintora temperamental de la Escuela impresionista, se inquieta y constante en su quehacer plástico: valiente y arroyadora porque sabe enfrentarse, con pincelada suelta y sin titubeos, desde el paisaje al florero, sin desdeñar la figura humana, pero igualmente no debemos olvidar -siempre de su padre, como una herencia prodigiosa, el entusiasmo por los temas marroquíes. |























